Luis Cirocco presenta una postura poco común, que va en línea con la llamada Escuela Austriaca de Economía

Por Diego Mendoza

El ahorro juega un papel protagónico en el progreso de una sociedad, siendo instrumento esencial para el mejoramiento de los procesos de producción que ayudan a reducir los niveles de escasez.

Advirtiendo desde un primer momento que sus opiniones pueden ser poco comunes, Luis Cirocco, ingeniero eléctrico, con maestría en finanzas y actual profesor en la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado, se ha empapado de las ideas de la conocida Escuela Austriaca de Economía.

Contrario a la recomendación que comúnmente ofrecen otros especialistas en la materia, el profesor Cirocco dice a Diario La Nación que se debe inculcar el ahorro por encima del consumo, acción que viene procurando desde su think tank Econintech.

En esta entrevista expone sus opiniones, y explica de manera sencilla la base de sus ideas, además de ofrecer críticas a aquellas políticas que incentivan al desahorro, por considerar que siempre llevan al mismo resultado, hacer más pobre a la mayoría de la sociedad.

Entrevista a Luis Cirocco:

Profesor, para iniciar, creo fundamental hacerlo, pidiéndole que nos explique, ¿Qué es el ahorro?

R.: Creo importante empezar por señalar que mi enfoque y el de los grupos que conformo, está basado en la Escuela Austriaca de Economía, por lo que es muy probable que las ideas choquen con lo que se llama el mainstream o la corriente principal de pensamiento dominante.

Ahora bien, el ahorro no es más que la postergación del consumo presente con la esperanza de que en el futuro se puede obtener un consumo mejor. Es decir, se procura no gastar todo lo que ingresó a las cuentas, dejando una parte que se ha decidido destinar a ser guardada para realizar en el largo plazo un consumo que se evalúa como mejor, de mayor calidad.

Evidentemente, la forma de hacer crecer esa parte del patrimonio que no se toca, sobre todo en estos tiempos que vivimos de tanta inflación, de depredación del salario, es a través de la inversión.

Qué interesante que usted haya presentado de manera unida el ahorro con la inversión, porque existe una disyuntiva entre ahorro y atesoramiento, ¿Son lo mismo ambas acciones?

R.: En la corriente principal, la más común, hay una paradoja muy interesante en la que se enseña que ahorrar es bueno hasta cierto punto, sobre todo visto de manera individual, puesto que se vive bajo una incertidumbre permanente, y la mejor manera de protegerse de los imprevistos es suspendiendo un poco el consumo presente para tener recurso que invertir y hacer crecer para enfrentar el futuro.

Pero, desde el punto de vista social, de la macroeconomía, se asume al ahorro como algo negativo. Y ahí es donde se suele confundir ese concepto de atesoramiento con ahorro, sosteniendo que este segundo perjudica al consumo.

De allí que, en la mayoría de escuelas de economía a nivel mundial lo que se promueve y está bien visto es el consumo, asegurando que es eso justamente lo que mueve la economía. 

Pero resulta, que la Escuela Austriaca de Economía inculca todo lo contrario, desmintiendo esa paradoja de que el ahorro es malo para la sociedad, y por ende para el progreso económico del país.

Y lo hace refriéndose a una razón muy sencilla, porque la economía no puede estar al margen de los individuos. Si algo es bueno a nivel individual también lo es a nivel colectivo.

Esto lamentablemente se pasa por alto en las métricas que comúnmente usamos, como, por ejemplo, el dato del Producto Interno Bruto (PIB), que obviamente es importante, pero que no muestran lo que ocurre con las etapas intermedias de la estructura productiva donde tiene un papel protagónico el ahorro.

Es en estas etapas, previas al consumo final, donde se invierte el ahorro, permitiendo que estas estructuras se verticalicen cada vez más con el capital acumulado, haciendo que la economía se desarrolle más en un futuro, producto de los nuevos bienes puestos a disposición, mucho más eficientes, más baratos, en mayor cantidad, lo que conduce a una caída de su precio; en consecuencia, habrá más poder de compra.

Dicho de manera simple, el atesoramiento es meter el dinero debajo del colchón, como se veía en las caricaturas, sin más objetivo que guardar, mientras ahorrar es posponer por un tiempo determinado el gasto para luego invertir en bienes.

Teniendo esto presente, ¿Qué efectos tiene que el Estado desincentive el ahorro a través de estímulos monetario o bajadas de los tipos de interés?

R.: A lo que esto conduce en el corto y mediano plazo es a hacer más pobres a la mayoría de la sociedad.

Esas políticas intervencionistas lo que hacen es crear incentivos para que la gente desahorre. Por ejemplo, la generación de la inflación, que muchas veces se le atribuye a los empresarios y a los comerciantes, tildándolos de avariciosos, cuando realmente lo que están haciendo ellos es funcionar como una correa de transmisión de una fuerza inflacionaria (una oferta de dinero por encima de la producción) que está siendo creada por el Banco Central.

Esto lleva a que las personas se vean obligadas a acelerar y aumentar el consumo porque saben que en el día de mañana el dinero con el que cuentan no va a alcanzar para adquirir la misma cantidad de bienes. Esto es algo que explica muy bien el doctor en economía, Jesús Huerta de Soto, y por eso lo recomiendo.

Lo mismo ocurre cuando el Estado quiere gravar a los ciudadanos con impuestos muy altos. Por ejemplo, el impuesto a la herencia es quizás uno de los que más desincentivan el ahorro, porque el Estado se estaría quedando con una parte considerable del capital que se espera transmitir a la descendencia, esto con el tiempo hace que la gente vaya reduciendo su patrimonio, necesario para invertir y mejorar la producción.

Esto también sucede donde han crecido mucho los llamados Estados de Bienestar, los cuales desincentivan el ahorro porque no se ve la necesidad de prepararse para el futuro en base a un seguro de vida o una pensión.

Ahora bien, ¿Qué consecuencias tiene en la vida personal desarrollar el hábito del ahorro?

R.: Justamente, hace poco veía una disertación del doctor en economía Juan Ramón Rallo al respecto. Rallo sostenía que crear esa disciplina, sembrar el valor del ahorro en la sociedad, haciéndola parte de la cultura, labor que no es fácil, lleva a un resultado muy positivo en el futuro.

Porque es esa previsión que se toma con respecto a lo que vendrá, esa preparación para hacer frente a lo incierto, por medio del ahorro y la inversión, lo que puede generar un buen capital, una base para poder consumir más, para brindar una buena educación a los hijos, para tener una vejez tranquila, y demás cosas que se necesiten.

Hay que ver, además, que todos los aspectos que se mencionan como factores elementales para el desarrollo de una nación están ligados al ahorro. Por ejemplo, el desarrollo del capital humano. Si lo que se quiere es educación de calidad, deben existir unos ingresos reservados para invertirlos en la formación.

A su vez, cuando una persona se endeuda con la finalidad de adquirir bienes con los cuales luego generar una rentabilidad, tiene que obligatoriamente ahorrar para honrar el compromiso adquirido. Y así como se desendeuda una persona, también lo hace un país, es decir, reduciendo una parte de los gastos inmediatos en pro de cancelar las deudas.

De igual forma, si lo que se busca es tener un sistema financiero estable, transparente y eficiente, tiene que haber un ahorro previo para poder llevar esos recursos a los inversores. Como se ve, este hábito está presente en todo aspecto económico.

¿Tiene algunas recomendaciones para ahorrar en estos tiempos de crisis económica?

R.: En Venezuela actualmente es sumamente complicado ahorrar, pero aun así, creo que si uno se va preparando se puede lograr para hacer ciertas cosas.

Mi primera recomendación es tratar de buscar fuentes de ingresos alternas, porque al tener más dinero, se puede tener un mayor margen destinado a ser ahorrado, luego, por supuesto, de hacer el consumo necesario.

Hay, además, instrumentos financieros, como productos indexados, en los que se puede invertir de a poco para generar una rentabilidad al largo plazo. Otra cosa que recomiendo, es invertir el ahorro que se tenga en formación, lo que puede ayudar a mejorar no sólo las posibilidades económicas en el futuro cercano, sino también como país.

Y procurar en la medida de lo posible reducir eso que en economía llamamos gastos hormiga, que son, por ejemplo, ese caramelo o refresco que uno se compra a diario, y que resultan en grandes gastos a final de mes.

Artículo publicado por primera vez el 14 de agosto de 2023 en Diario La Nación del Táchira, Venezuela.

Entrevista para La Ventana Rota podcast:

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