Por: David Ruiz Chataing

Introducción

El presente escrito es parte del proyecto de investigación “Visiones sobre la democracia en Venezuela. El pensamiento liberal venezolano contemporáneo ante la democracia representativa 1958-1998”. Dicha investigación es coordinada por la Doctora María Eugenia Perfetti, directora de la Escuela de Estudios Liberales de a Universidad Metropolitana y profesora a Tiempo Completo en dicha institución, y quien suscribe. El subproyecto de la profesora Perfetti indaga en torno a la postura de nuestras grandes figuras intelectuales del siglo XX ante la democracia nacional. El Profesor Richard Torres, del Instituto Pedagógico de Caracas, aborda el pensamiento de la izquierda radical ante la democracia. Este texto que presentamos, se sustenta en una investigación predominantemente documental y bibliográfica. Revisamos toda la obra producida por Henrique Pérez Dupuy, cuidadosamente publicada en una extensa cantidad de libros. artículos de prensa, reseñas del autor, entrevistas realizadas a Pérez Dupuy, opiniones de muchos escritores sobre sus obras, etc. Enmarcaremos el texto en el contexto histórico e ideológico en que produjo su extensa bibliografía.

 

Henrique Pérez Dupuy fue un banquero, un emprendedor, con una formación excepcional. Desde muy joven aprendió varios idiomas y entró en contacto con las teorías económicas más prestigiosas, las cuales abrevó en sus idiomas originales. Hombre práctico, de negocios, con inquietudes intelectuales, comentaba artículos de revistas especializadas en economía y los más densos autores y sus publicaciones. A partir de allí emitía reflexiones sobre las políticas públicas venezolanas, en especial en el área de la economía. Esto lo realizó desde finales de los años treinta, hasta pocos años antes de su muerte a finales de los años setenta del siglo XX.

 

Henrique Pérez Dupuy a lo largo de todos sus escritos incluidos en diversos libros, hacía profesión de fe liberal. Invocaba a los grandes autores liberales del siglo XVIII, XIX y XX. En especial, Adam Smith, Ludwig Von Mises y Friedrich Hayek. Pérez Dupuy consideraba que la mayor fortaleza del liberalismo era su triunfo en los países más prósperos y libres del mundo. Por el contrario, las naciones en que predominaba la intervención del Estado en la economía, se mostraban pobres, atrasadas y con gobiernos despóticos. De allí que cuestionara tan duramente la tendencia predominante en el mundo, sobre todo después de las dos guerras mundiales y de la crisis internacional de los años treinta, de la planificación y el dirigismo económico.

 

Más concretamente en Venezuela crítica el estatismo económico prevaleciente durante el trienio adeco y en los primeros años de la democracia representativa después de 1958.

 

Henrique Pérez Dupuy fue un liberal a la inglesa y a la austriaca, a contracorriente de las tendencias dirigistas que prevalecieron en Venezuela y buena parte del mundo a consecuencia de las guerras mundiales y de la crisis del capitalismo internacional de los años 30 del siglo XX. Fueron estatistas la temprana Revolución Mexicana de 1910, la soviética de 1917, el fascismo (1922), el nazismo (1933) y el Estado de Bienestar establecidos en Inglaterra, Francia y Estados Unidos. Fueron partidarios de una poderosa intervención del Estado en la Economía, todos los gobiernos posteriores a la muerte del General Juan Vicente Gómez. A todos los combatió con sólidos argumentos consecuentes con las doctrinas del liberalismo clásico y contemporáneo. Insistía mucho en sus basamentos doctrinarios: Adam Smith, Ludwig von Mises y Friedrich Hayek.1

 

Henrique Pérez Dupuy nació en Caracas, el 7 de abril de 1881 y fallece en la misma ciudad, el 18 de octubre de 1979. A los 98 años de edad. En 1917 asumió la presidencia del Banco de Venezuela. Institución que ayuda a sanear y salvar de la quiebra. Fundó, en 1925, el Banco Venezolano de Crédito, entidad de la que fue Presidente por muchos años. Es enviado muy joven a estudiar en Europa, lo que le permitió hablar y escribir en inglés, francés y alemán. Además de “defenderse” con el italiano, como él decía. Fue miembro de la Alta Comisión Interamericana constituida con motivo de la Primera Guerra Mundial; Delegado de Venezuela al Congreso Financiero Panamericano celebrado en Washington en 1919. En 1921 es Ministro Plenipotenciario ante Japón para negociar un tratado de amistad y comercio entre el país asiático y Venezuela. También fue integrante fundador del Consejo de Economía Nacional (1946) y creador y asesor de muchas empresas.

Notas:

1 Para una óptica general del tema en Venezuela ver: Tomás Straka, “El liberalismo venezolano y su historiografía”, en Presente y pasado. Revista de Historia, número 46, Año 23, julio- diciembre 2018, y Ramón Rivas Aguilar, “Del capitalismo rentístico al libre mercado (1979-2006). Luces y sombras” en: www.ideasenlibertad.net

 

Pérez Dupuy fue de la convicción, según la cual, las libertades políticas, económicas e individuales, son indivisibles. La supresión de una de ellas, elimina las otras. 2  Solo se justifica la intervención del Estado en la economía para: “…limitar las horas de trabajo, establecer ciertas condiciones sanitarias y servicios sociales, todo lo cual es compatible y no choca con el sistema de libre empresa. El Estado debe, además, crear las condiciones que hagan eficaz la competencia entre los productores lo mismo que impedir el fraude, el engaño y el despilfarro”.3

 

Henrique Pérez Dupuy va a ser un crítico vigilante de las políticas económicas del Estado venezolano, en especial desde finales de los años treinta del siglo XX. En nuestro caso, nos interesa su óptica de las políticas públicas trazadas los años 1945-1948 y 1958 a 1971.

 

La historiografía venezolana más reciente, ha sido favorable hacia el conocido como trienio democrático. Fue un período corto, pero intenso. Se estableció el sufragio universal directo y secreto poniendo fin a la República Liberal Autocrática prevaleciente desde 1830. Se pasó de una ciudadanía restringida aproximadamente al 10 % de la población políticamente activa, a una masiva participación ciudadana que incluyó a la mujer, a los analfabetos y a las grandes mayorías nacionales. Se crearon esos tres años, sindicatos, gremios, partidos, se avanzó en la edificación de la sociedad civil. La Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por Rómulo Betancourt, decretó la inhabilitación política para participar en los procesos electorales de quienes habían actuado como dirigentes en el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945. Igualmente se adelantó en la lucha contra el peculado eliminando la partida secreta del Ministerio de Relaciones Interiores y con la creación de Tribunales para investigar por enriquecimiento ilícito a los funcionarios públicos más destacados del régimen político derrocado. Se implantó la declaración Jurada de Bienes, para combatir la corrupción, de quienes desempeñarían cargos públicos. Se organizó una Asamblea Nacional Constituyente de la que surgió la Carta Magna de 1947 que derogó la de 1936.

Notas:

2 Henrique Pérez Dupuy, Estudios aplicados al liberalismo económico y a la prosperidad derivada de la libre empresa. Buenos Aires, Imprenta López, 1967, p. 106. Miguel José Sanz, uno de los padres fundadores de la Republica, en su célebre Semanario de Caracas, afirmaba que la libertad en todos los ámbitos es la que desata las fuerzas creadoras del hombre, la prosperidad y la libertad. Ver David Ruiz Chataing, Miguel José Sanz, Caracas, El Nacional, Banco de El Caribe, Biblioteca Biográfica Venezolana, número 129, 2011, p. 71.

3 Henrique Pérez Dupuy, Sin libertad económica no hay democracia. Buenos Aires, Imprenta López, 1968, p. 42.

 

Entre sus más avanzadas formulaciones jurídicas están el establecimiento del sufragio universal, directo y secreto4, el principio de la representación proporcional de la minorías y avanzados derechos sociales. Se fundó la democracia representativa basada en la existencia de diversos partidos políticos. En el aspecto económico, sustentado en una concepción fuertemente estatista de la economía5, se creó el Consejo Nacional de Economía, en 1946, entidad donde estarían representados los diversos sectores de la vida económica nacional. Se impulsó la Corporación Venezolana de Fomento (C.V.F.), institución desde la cual se estimuló el desarrollo industrial de Venezuela.6Se legisló sobre una reforma agraria para dotar de tierras a los campesinos y sacar del atraso al mundo rural nacional. En política petrolera, aprovechando la Ley de Impuesto sobre la Renta de 1943, se pechó a las trasnacionales del petróleo con impuestos que arrojaron 90.000.000 de bolívares que se invirtieron en el mejoramiento social, cultural y educativo del pueblo venezolano. Parte de la política petrolera del trienio fue no dar más concesiones a las empresas petroleras. El gobierno adeco avanzó en un vasto plan de alfabetización. Se congelaron los precios de los alquileres, se dio aumentos de sueldos y salarios a los trabajadores y se construyeron escuelas y hospitales a lo largo y ancho del país. Mediante políticas implementadas a través del Ministerio de Educación Nacional, se fomentó el orgullo latinoamericano y venezolano por el mestizaje. Se publicaron antologías de los más importantes autores nacionales. Y se inició el rescate de los valores culturales del país con la creación del Instituto Nacional de Folklore. En el ámbito internacional, se rompieron relaciones diplomáticas con las dictaduras entronizadas en España, Nicaragua y República Dominicana. Entre los aspectos negativos de este tiempo histórico se encuentran la actitud hegemónica de Acción Democrática, respaldada por importantes triunfos electorales. Esto llevó a los partidos de oposición a practicar una férrea controversia contra las políticas del gobierno que condujeron, entre otras causas, al golpe de Estado del 24 de noviembre de 1948. La imposición del represivo Inciso Alfaro Ucero en la Constitución el cual le daba completa discrecionalidad al Presidente de la República para encarcelar a sus oponentes. El no establecimiento del sufragio universal, directo y secreto para escoger a los Gobernadores de los estados se considera otro error garrafal y una inconsecuencia con el propio programa político de Acción Democrática. Así mismo la implementación de dádivas para el pueblo para ensanchar más su base política, se considera parte de la mácula populista con la cual nació nuestra democracia.7 En todo caso se le considera un tiempo histórico fundamental en el proceso de modernización y de democratización de Venezuela. También de aprendizaje y de experiencias para la estabilización del sistema político venezolano que se realizara a partir de 1958.8

          Notas:

4 Karibay J. García León, “Evolución política y conquista del voto popular en 1946”, en Anales de la Universidad Metropolitana, vol. 17, número 1.

5 Ángel García González, “La política económica del Estado Venezolano: 1945- 1970”, en Mañongo. número 29, julio-diciembre 2007, vol. XV

6 Francisco Camacho Rodríguez, “La siembra del petróleo durante el trienio de Acción Democrática y el papel de las trasnacionales en Venezuela (1945-1948)” Tzintzun, número 67, Michoacán, México, enero-junio 2018.

7 Luis Alberto Ramírez Méndez, “El clientelismo en el trienio adeco 1945-1948” Boletín de la Academia Nacional de la Historia, número 304, octubre-diciembre de 1993.

8 Ver Naudy Suárez Figueroa. “El trienio adeco de 1945 a 1948: el ensayo, el error y la enseñanza”. Caracas, Fundación Rómulo Betancourt; Germán Carrera Damas, La primera República Liberal Democrática 1945- 1948. Caracas, Fundación Rómulo Betancourt, 2008; Rafael Arráiz Lucca. El trienio adeco 1945-1948 y las conquistas de la ciudadanía. Caracas, Editorial Alfa, 2011; Manuel Caballero. La Historia de los venezolanos en el siglo XX. Caracas, Alfa, 2010; Luis Fernando Castillo “El heraldo octubrista. Rómulo Betancourt, motivos y objetivos de la Revolución de 1945”, en Tiempo y Espacio, número 61, vol. 24, enero- junio 2014.

 

Con el derrocamiento del general Marcos Pérez Jiménez, se reinicia el proceso democrático. En las elecciones del 6 de diciembre de 1958 triunfa el candidato del partido Acción Democrática, Rómulo Betancourt. Este realizara una gestión basada en un programa de gobierno madurado en muchos años de lucha política y de reflexión sobre los más importantes problemas del país. Luego de un periodo de crisis, a principios de su gobierno, se iniciará un proceso de crecimiento económico. Betancourt, apoyado en una coalición gubernamental con el partido Copei, inicia un proceso de industrialización por sustitución de importaciones y la reforma agraria. Se crean instituciones tales como la Corporación Venezolana del Petróleo, el Instituto Nacional de Capacitación Educativa (INCE), las corporaciones para el desarrollo regional. Se construyen miles de escuelas y cientos de liceos; se profundiza la lucha contra el analfabetismo. Se edifican miles de viviendas, se tienden cientos de kilómetros de carreteras vecinales, represas, sistemas de riego, autopistas, hospitales, etc. Se desarrollaron las industrias básicas tales como la petroquímica, siderúrgica y la Electrificación del Caroní. Mejora sustancialmente la distribución del ingreso y deja al siguiente gobierno significativas reservas internacionales. Aunque hay denuncias en sentido contrario, se considera que Betancourt realizó un pulcro manejo de los dineros públicos. Rómulo Betancourt derrotó alzamientos de la extrema derecha y de la extrema izquierda, así como venció una insurrección guerrillera rural y urbana. Betancourt se sobrepuso a un intento de magnicidio. Se adelantaron reformas estructurales profundas respetando el Estado de Derecho y las instituciones. Se avanzó de las tradicionales políticas personalistas a prácticas institucionales y legales. En el plano internacional, se incentivó el establecimiento de gobiernos democráticos y el aislamiento de las dictaduras. Y por primera vez, en la Historia Política de Venezuela, un gobierno constitucional, elegido por el pueblo, entrega a otro también surgido del sufragio popular.9

           Notas:

9 Manuel Caballero, Rómulo Betancourt, política de nación. Caracas, Fondo de Cultura Económica; Alfadil, 2004 y Frank Rodríguez, “La Doctrina Betancourt: entre el realismo y el principismo político”, en Tiempo y Espacio, número 56, vol.21, julio – diciembre 2011.

 

Raúl Leoni realiza un gobierno de continuidad de políticas trazadas durante el gobierno de Betancourt. Sin embargo, no deja de tener sus especificidades. Leoni desde una perspectiva más de izquierda, laborista, que el gobierno anterior, no quiere gobernar con el conservador Copie. Este partido social cristiano, por su parte, se desenvuelve dentro de una autonomía de acción, pues, quiere diferenciarse del gobierno para crecer como fuerza opositora y tomar el poder. Leoni establece el conocido como Gobierno de Ancha Base con la Unión Republicana Democrática (U.R.D.) y el Frente Nacional Democrático (F.N.D) de Arturo Uslar Pietri. Leoni continúa con la reforma agraria y la industrialización, el impulso de las industrias básicas, etc. Los indicadores sociales conocen grandes avances: aumenta la matrícula escolar, disminuye la mortalidad infantil. La producción petrolera, de hierro y aluminio alcanzan altas cotas. Se mantiene la paridad del bolívar respecto al dólar en 4.30 y la tasa de inflación es de apenas del 1%. Leoni inicia la política de pacificación de los grupos guerrilleros. Y le entrega el poder, luego de unas elecciones presidenciales muy reñidas, al candidato opositor Rafael Caldera.10

 

Rafael Caldera realiza un gobierno monopartidista. Completó la política de pacificación de los grupos guerrilleros. Avanza en el proceso de regionalización que consistía en atender el desarrollo de la provincia venezolana. Adelanta la reforma de la Administración Pública y el Poder Judicial. En política internacional, se abandona la Doctrina Betancourt y se establecen relaciones diplomáticas con gobiernos no democráticos y comunistas. Venezuela se integra, en esta etapa, al Pacto Andino (1973). Se denuncia el Tratado de Reciprocidad Comercial con Estados Unidos (1972), se nacionaliza el gas (1971) y se adelantaron las bases jurídicas para la nacionalización petrolera (1971). Caldera continuó la política de intervención del Estado en la economía y el asistencialismo hacia los sectores populares iniciada en los gobiernos anteriores. 11

            Notas:

10 Rafael Arráiz Lucca, Rafael Arráiz Lucca, Raúl Leoni. Caracas, El Nacional; Fundación Banco del Caribe, Biblioteca Biográfica Venezolana, número 5, 2005.

11 Mercedes Pulido de Briceño, Mercedes Pulido de Briceño, Rafael Caldera. Caracas, Biblioteca Biográfica Venezolana, número. El Nacional, Fundación Banco del Caribe, 2011.

 

Henrique Pérez Dupuy equipado con sus valores liberales emite duras críticas en contra de todos estos gobiernos democráticos. Comienza sus escritos con una dura diatriba contra el trienio adeco. Consideraba a Acción Democrática y sus dirigentes como líderes comunistas y totalitarios. Evidentemente es una visión distorsionada de una fuerza política ubicada en la izquierda criolla, democrática o socialdemocracia. Rechazó, en carta a otro liberal de viejo cuño, Ramón David León, Director de La Esfera, la Ley de Reforma Agraria de 1948. Don Henrique consideraba absurdo expropiar y parcelar las pocas tierras cultivadas. Era más razonable en un país de poca población y de casi un millón de kilómetros cuadrados de territorio, que se entregaran a los labradores las tierras nacionales incultas. Para colmo, se permutaban, según este instrumento legal, la propiedad de las tierras a la Nación, por unos bonos cotizados a largo plazo y ofrecidos por debajo de las tasas de interés del mercado.12Pérez Dupuy argumentó en contra de la política petrolera del trienio de no más concesiones. El reconocido banquero era partidario de un aprovechamiento de los hidrocarburos en manos extranjeras bajo la supervisión del gobierno. Venezuela no tenía ni la tecnología, ni los capitales, ni la experiencia en el mercado internacional que sí tenían las compañías foráneas. Además, el país disfrutaba de un gran ingreso sin los gastos que acarreaban obtenerlo. Don Henrique criticó que el Consejo de Economía Nacional, en vez de un cuerpo autónomo, técnico, consultivo, se le convirtiera en un cuerpo político. Para colmo de males, se tomaron decisiones económicas fundamentales, sin consultarlo. El financista, de orientación liberal, cuestionó las políticas expropiatorias y el cobro de excesivos impuestos. Pérez Dupuy reconoce la labor positiva realizada por la Corporación Venezolana de Fomento en la creación de nuevas empresas.13

           Notas:

12 Henrique Pérez Dupuy, Henrique Pérez Dupuy, La Economía Libre y sus ventajas. Caracas, Impreso en Argentina, 1951, p. 36.

13 Henrique Pérez Dupuy, Henrique Pérez Dupuy, La verdad y la experiencia en economía. Caracas, Librería Editorial Las Novedades, 1949; Daniel Lahoud, El pensamiento político, social y económico de Henrique Pérez Dupuy. Tesis Doctoral de la UCAB. Tutora Doctora Catalina Banko, 2013, pp. 103-131.

 

Durante los tres primeros gobiernos democráticos surgidos a partir de 1958, mantuvo su vigilia crítica contra el excesivo intervencionismo estatal. Para Pérez Dupuy democracia es el imperio de la ley dentro del orden y sin discriminaciones. El derecho a votar para elegir a los gobernantes, a opinar sobre la actuación de quienes dirigen la máquina del Estado y la libertad del trabajo. Considera un valor democrático esencial el respeto a las minorías. Según Pérez Dupuy en la democracia liberal: “El individuo debe tener derecho a asumir sus propias responsabilidades sin que se le convierta en una pieza de una máquina operada, a lo mejor, por hombres incapaces, pues, a la postre, ese hombre se atrofia y se acostumbra a esperar todo del Estado”.14 Democracia también involucra exigir derechos y cumplir deberes.

 

Al igual que otros liberales de la vieja escuela, tales como Simón Planas Suarez, rechazaba el voto de los analfabetos. Estas son personas sin ilustración para tomar decisiones. Los ignorantes son seducidos con dádivas o con la violencia. Hay que hacer un gran esfuerzo educativo, sobre todo de extender la educación primaria, para que no haya analfabetismo. El país, donde hay un mínimo de 50% de población que no sabe leer ni escribir, está a merced de los ignorantes que son mayoría y votan.15 Rechaza los 18 años como la edad para votar. Un joven de esa edad no está preparado para tomar decisiones. Un ciudadano debe saber discernir cuales son los líderes más preparados para desempeñar funciones públicas. Y vigilar la actuación de los gobernantes.

          Notas:

14 Henrique Pérez Dupuy, Henrique Pérez Dupuy, El mejor método de una economía liberal. Buenos Aires, Imprenta López, 1965, p. 209.

15 Henrique Pérez Dupuy, Henrique Pérez Dupuy, Economía Libre fundamento del progreso y del bienestar de los pueblos. Buenos Aires, Imprenta López, 1964, pp. 36-38.

 

Don Henrique considera que una buena administración debe procurar el máximo bienestar de la mayoría para que la población viva sin miseria, se alimente adecuadamente, se aloje de manera higiénica, se vista decentemente y se instruya para que pueda ser útil para su país, su familia y a sí mismo. También se debe cuidar la educación cristiana de los ciudadanos. Esta ofrece una brújula, un norte, una guía, hacia donde nos dirigimos constantemente. En sus primeros escritos no parecía importarle mucho la forma de gobierno con tal de que la población estuviera bien atendida. Pero sus lecturas y la consolidación de la democracia lo condujeron a aceptarla plenamente ejerciendo, por supuesto, su derecho a la crítica. Cuestiona los gobiernos democráticos por ineficientes, despilfarradores y corruptos. En América latina los gobiernos democráticos cometen enormes desatinos. En cuanto a definiciones políticas, defendía una política de centro: igualdad dentro de la ley e iguales oportunidades para todos, con respeto de la propiedad privada, la libre empresa y poca intervención del Estado. Sostenía que en Venezuela no existían partidos políticos sino clientelas insaciables.

 

Con estas convicciones realiza una férrea critica del gobierno de Rómulo Betancourt. Le critica a la gestión del dirigente adeco, el establecimiento de un control de cambio para frenar la fuga de capitales. La desvalorización del bolívar de 3:35 a 4:50 por dólar no tenía ninguna justificación. Pérez Dupuy defiende una moneda fuerte y se inclina a una progresiva revalorización del bolívar que la conduzca a su anterior paridad. Para evitar la fuga de capitales hay que restablecer la confianza y eliminar el control de cambio. Pérez Dupuy sostiene que la desvalorización del bolívar beneficia es a las empresas extranjeras porque pagan con menos dólares los impuestos y los salarios. Venezuela, país netamente importador, tiene que gastar más recursos por sus importaciones. La devaluación genera inflación, la realizada por Betancourt dispara la inflación en un 40% aproximadamente. Al aumentar el costo de la vida esto incide en los costos de producción, pues las clases laboriosas intensifican la lucha por mejoras en los sueldos. Igualmente, disparan la inflación la emisión de circulante sin respaldo en la riqueza producida. Inciden en el deterioro de la prosperidad, los altos impuestos que decreta el gobierno porque no le alcanzan los altos ingresos de la renta petrolera. Se gasta más de lo que ingresa. Y se apela a la pésima costumbre de los créditos adicionales.

 

Para colmo, se acude al expediente del endeudamiento externo que grava enormemente el Tesoro Nacional. Se compromete el futuro del país con estas deudas que se asumen de manera dispersa y desordenada. Las únicas deudas que deben contraerse son aquellas en que vayan a invertirse los recursos en obras reproductivas con los cuales se cancelen los préstamos. También suben los precios por castigar con altos aranceles a los productos importados para privilegiar la industria nacional. La protección arancelaria debe ser moderada para que las manufacturas patrias progresivamente compitan con el producto extranjero. Además, los altos aranceles estimulan es el contrabando. La industrialización se debe llevar con prudencia y en función de los recursos disponibles.

 

Pérez Dupuy cuestionaba una suerte de voluntarismo mediante el cual se pretendía quemar etapas aceleradamente. Salir del atraso requería, por el contrario, según el reconocido banquero, de buena administración y mucha prudencia. Y confiar en el sabio trabajo del tiempo. A todo esto, se agrega una creciente burocracia, personas que cobran sin trabajar o laboran con jornadas disminuidas, para satisfacer la fidelidad partidista y una numerosa y parasitaria clientela. El gobierno amenaza con impuestos, nacionalizaciones, creación sin parar de instituciones como el Banco de los Trabajadores, la red hotelera CONAHOTU y los Seguros Sociales que alimentan es la demagogia y un público de baja moralidad y escasa instrucción que es capaz de defender al gobierno hasta mediante la violencia. El gobierno arremete contra las libertades económicas cuando impone controles de precios, la obligatoriedad de solicitar permisos para comerciar, subsidios, leyes de alquileres, etc. Somete al emprendedor a la arbitrariedad del funcionario público.

 

Como buen economista esgrime guarismos que sustentan sus afirmaciones. Después del establecimiento del control de cambio, en 1962, han salido del país, según voceros del Banco Central, 10.600 millones de bolívares.16 Pérez Dupuy critica que el presupuesto para 1965 sea de 7.300 millones de bolívares, cuando de 1946 a 1955 la República se sostuvo con un promedio de ingresos anuales de 2.064.482.000 bolívares. Es decir, con 25% de lo que parece no alcanzar en 1964-1965. El Ministro de Hacienda en ejercicio en 1965 declara que de 1959 a 1963 los ingresos del Fisco habían sido de Bs. 23.081 millones, y se han gastado Bs. 26.138 millones, o sea que se ha producido un déficit de Bs. 3.057 millones. El gobierno debe equilibrar los ingresos y los egresos. Hacer economías. Disminuir sueldos, bajar la nómina del Estado y transferir al sector productivo, industrial y agrícola, esa mano de obra desperdiciada en la burocracia. Según cifras de Cordiplan, en 1958 los Institutos Autónomos y las empresas del Estado consumían ochocientos millones de bolívares.

          Notas:

16 Henrique Pérez Dupuy. Henrique Pérez Dupuy. Economía Libre. Fundamento del progreso y bienestar de los pueblos. Buenos Aires, Imprenta López, 1964, p. 42.

 

En 1968 sus gastos arriban a siete mil millones de bolívares. También hay que limitar el servicio exterior a los países con los que mantenemos relaciones comerciales. Acabar con la “viajadera” de enormes e inútiles comitivas. Investigar pensiones injustificadas. Hay que disminuir los impuestos para que esos dineros liberados vayan a la producción y al consumo como en los años sesenta hacía el gobierno de Estados Unidos. Dejar de ver al empresario como enemigo y sus ganancias como inmorales. Hay que apoyarse en el capital privado para que invierta, genere empleos, produzca bienes y servicios y alimente la Hacienda Pública con las deducciones legítimas sobre las ganancias. Dejar de acosar al inversionista extranjero. Necesitamos capitales, tecnología y la experiencia de las grandes empresas del mundo. Los impuestos excesivos, el control de cambio, las amenazas de nacionalizaciones alejan a los inversionistas. En 1958 la inversión bruta fija de capital era de 610 mil millones de bolívares, y esta ha descendido para 1962 a 380 millones. A finales de 1964 han aumentado los depósitos bancarios en mil millones de bolívares porque el intervencionismo económico exagerado inhibe la inversión.17Se han gastado y malbaratado más de 40 mil millones de bolívares. Cualquier presupuesto de estos gobiernos democráticos excede en mucho cualquier presupuesto de cualquier gobierno anterior.

          Notas:

17 Henrique Pérez Dupuy, Henrique Pérez Dupuy, El mejor método de una economía liberal. Buenos Aires, Imprenta López, 1965, p. 56.

 

La demagogia, nunca habló de populismo18, acostumbra al pueblo, según Pérez Dupuy, a esperar todo del Estado. El venezolano pierde así la dignidad de obtener lo que necesita con su propio esfuerzo, sus virtudes y talentos. Se debilita el civismo y la democracia. Las practicas demagógicas son un apoyo de la tiranía. Acusa a Betancourt, a Leoni, a Caldera de ejercer una dictadura económica mediante la fijación de precios arbitrarios, leyes de arrendamiento que paralizan la construcción de viviendas para alquilar, permisos para importar bienes, fijación de cupos, etc. Al líder socialcristiano le reprocha su soberbia ante las críticas y le recuerda que la auténtica política económica de la democracia cristiana es la economía social de mercado. Esta produjo la recuperación material y la democracia descentralizada y liberal de Alemania Occidental, después de 1945.19

 

Se obliga a los trabajadores a suscribir acciones de empresas estatales improductivas. Un reducido grupo de burócratas, planificadores, en gobiernos supuestamente democráticos, ejercen un poder absoluto para determinar lo que en los países prósperos hace toda la sociedad mediante la ley de oferta y demanda.20La dictadura económica conduce irremediablemente a la dictadura política. La excesiva intervención del Estado hace poderoso a Leviathan y debilita la democracia y la libertad.

 

Pérez Dupuy enfila sus baterías contra las empresas públicas deficitarias. Dentro de un exacerbado intervencionismo económico el Estado compra o crea empresas que siempre dan perdidas por no estar bien gerenciadas. Estas empresas no pagan impuestos ni rinden cuenta de sus balances financieros. Son un barril sin fondo donde se pierden los dineros de los contribuyentes. El Estado empresario tiene invertido -para 1965- la cantidad de 8.786, 20 millones de bolívares que arrojan pérdidas por 555 millones de bolívares anuales. Un año después las pérdidas llegan a mil millones de bolívares. Sugiere venderlas al sector privado para no continuar despilfarrando los recursos de todos los venezolanos. En manos de particulares producen bienes y servicios e ingresos al fisco nacional. Y si se administra mal el empresario, pierde un particular, no la nación.

           Notas:

18 Pierre Rosanvallon, Pierre Rosanvallon, El siglo del populismo. Barcelona, España, Galaxia Gutenberg, 2020.

19 Más recientemente, otros autores coinciden en que el binomio libre empresa Más recientemente, otros autores coinciden en que el binomio libre empresa y democracia representativa garantizan la prosperidad y la libertad: María Pilar García y Ernesto Roa Carrero, Sociedad Civil, Democracia Liberal y Economía de Mercado. Caracas, Universidad Simón Bolívar, 1997.

20 Henrique Pérez Dupuy, Henrique Pérez Dupuy, Tópicos económicos nacionales e internacionales. Buenos Aires, Imprenta López, 1969, pp. 101-103.

 

No descansa desde su temprana juventud la pluma de don Henrique. Reitera a finales de los sesenta las críticas hechas a la Reforma Agraria iniciada por el gobierno de Rómulo Gallegos en 1948. Agrega, a finales de noviembre de 1965, que nuestra agricultura sufre de baja productividad. La agricultura requiere de créditos a bajo interés, para comprar semillas, abonos y herramientas. El gobierno debe abrir escuelas, vías de comunicación, silos o depósitos, mercados y facilidades de pago. Hay que trabajar duro para producir más y mejor.

 

Así como critica la política petrolera, la de industrialización y la reforma agraria, cuestiona la política de adecos y copeyanos referida a la integración regional. Pérez Dupuy argumenta que para que Venezuela se incorpore a la Asociación Latinoamericana del Libre Comercio (ALALC) o al Pacto Andino, se tienen que unificar la política monetaria, arancelaria, fiscal de los países miembros. De lo contrario, ingresaremos en un organismo de países pobres y en bancarrota que persiguen son los dólares petroleros y mineros del país. Y Venezuela por su estructura salarial, de costos, etc. no tendría ventajas comparativas para exportar. Y cuando vendiera sus productos se le pagaría con monedas depreciadas.

 

Todas estas políticas de los primeros gobiernos democráticos, fueron deteriorando la situación del país. Disimulaban la crisis económica el enorme flujo de recursos financieros provenientes de la explotación petrolera. Y la falta de rectificación o las reformas tardías, darían al traste, décadas después, con la democracia representativa.

 

Henrique Pérez Dupuy fue un venezolano con una formación excepcional, siempre al día gracias a disponer de los libros más recientes y las más prestigiosas revistas especializadas en economía. Textos que leía en sus idiomas originales. Lo respaldaban en sus observaciones su vasta experiencia en el sector bancario y financiero. Y su éxito como emprendedor. Con valor cívico expuso, desde finales de los años treinta, sus puntos de vista, según los cuales, el estatismo, el socialismo económico, destruían la riqueza, la libertad y la democracia. Y le tendían, literalmente, alfombra roja al totalitarismo.

 

Conclusiones

Henrique Pérez Dupuy fue un pensador liberal que cuestionó severamente las prácticas estatistas prevalecientes en nuestros primeros gobiernos democráticos. Al trienio adeco le reprochó la Ley de Reforma Agraria según la cual se fragmentaban las tierras que estaban productivas y se entregarían a los campesinos. En un país de casi un millón de kilómetros cuadrados era más sensato otorgar a los trabajadores del campo territorios que se encontraba sin cultivar. Cuestionó también política petrolera de no más concesiones. Pérez Dupuy consideraba que debíamos mantener la explotación de los hidrocarburos en manos de las empresas extranjeras que tenían la experticia y los recursos para hacerlo. Y obteníamos una jugosa renta sin gastar en producirla. En cuanto a la política de industrialización vio con simpatía la labor realizada por la Corporación Venezolana de Fomento.

 

A partir del restablecimiento de la democracia, crítico severamente lo dispendiosa de la administración betancourista. Se gastaba más de lo que ingresaba, se acudía a la pésima práctica de los créditos adicionales y al endeudamiento externo desordenado y disperso. Pérez Dupuy escribió con gran enfado cuando Betancourt tomó la decisión de devaluar el bolívar. El banquero era partidario de una moneda fuerte. Había que restablecer la confianza y evitar todo lo posible los controles de cambio. Denunció que las empresas en manos del Estado eran una pérdida de recursos. El gobierno debía venderlas y transferirlas al sector privado que las hacía funcionar y generaban impuestos para el fisco. Demuestra con cifras como se aumentó exageradamente el gasto público y el déficit. Como los impuestos, las nacionalizaciones, alejaban la inversión e incrementaban la inflación y el desempleo.

 

Rechazó el ingreso de Venezuela a las instituciones latinoamericanas integracionistas porque consideraba que países pobres y quebrados estaban era detrás de los dólares venezolanos provenientes de la explotación petrolera y minera. Una buena administración debe ser austera y debe estimular la inversión privada nacional e internacional. Si se continúa con la dictadura económica de controlar precios, de estatizar la economía, con seguridad se llegará a la dictadura política. La economía liberal fortalece la riqueza privada y el bienestar público; robustece la sociedad civil y la responsabilidad ciudadana. El dirigismo debilita la democracia, la prosperidad y la libertad.

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