Por Diego Mendoza

Salir a caminar por las calles de San Cristóbal, capital del estado Táchira, es toparse con prácticamente una tienda en cada casa, es ver gente que ha colgado en las puertas o ventanas de su hogar avisos impresos o hechos a marcador donde exponen los bienes o servicios que ofrecen, anunciando además los infaltables: “2X1” u “Oferta”. Múltiples familias son ahora empresarios que intentan satisfacer las necesidades de los conciudadanos. Analizan para ello el mercado con meticulosidad, atentos para descubrir qué es aquello que está generando beneficios al tener una mayor apreciación de los consumidores, o cuál es la necesidad que aún no ha sido cubierta, otros a su vez, especulan en que, quizás, pueden desarrollar algo novedoso que llame la atención y sea sumamente valorado.

Es importante tener en cuenta que en la actualidad no existen entidades financieras estatales o privadas de las cuales se puedan obtener créditos, que se labora bajo la permanente amenaza del cobro de impuestos no estipulados en ninguna ley, que no existe un sistema judicial estatal que vele por el cumplimiento de los contratos, y se podría bien decir que tampoco existen organismos de seguridad estatales que garanticen la protección de la propiedad.

Aun así, se ven surgir constantes propuestas de negocio, y es cierto, al momento son lo que cualquiera podría llamar simples bodegas o tiendas caseras, minimizando probablemente de esta forma su importancia, pero, si uno se detiene y les estudia con rigurosidad, teniendo además presente que funcionan dentro del panorama descrito en el párrafo anterior, empieza a tomarles más en serio, dándose cuenta que son producto de múltiples riesgos asumidos, así como de la inversión de un patrimonio que llevó años ser creado, o que no nacen y se sostienen del capricho testarudo del vendedor, sino que son un efecto de las demandas del consumidor. Que para añadir, no existe una institución estatal que les respalde concediendo dinero barato en forma de préstamos, o que venga con planes de rescate en caso de incurrir en quebrantos.

Ejemplos actuales de lo relatado son María Duque e Isidro Suárez, ambos decidieron crear el 10 de julio de 2020, Bicidelivery San Cristóbal (@bicidelibery.sc), un servicio para realizar encomiendas dentro de la ciudad e incluso hasta ciertos puntos de municipios aledaños. Su emprendimiento no solamente es novedoso dentro de la capital tachirense, sino que representa una alternativa que va acorde a las ideas de conservación medio ambiental al utilizar netamente la bicicleta como vehículo de transporte. La visión de estos dos empresarios no se amilana ante los peligros que corren al salir a la carretera, o por el cansancio provocado tras subir por las prolongadas pendientes de las rutas que cubren a diario, sino que aspiran a consagrarse con el tiempo en una “empresa líder en entrega de encomiendas”, estando para ello abiertos a sumar más empleados, y a efectuar contratos con restaurantes u otros negocios donde busquen este estilo de servicio.

En otra área se encuentra a José Moreno, quien en septiembre de 2019 tomó la decisión de fundar Jade Shop (@somosjades_shop), una zapatería donde también se ofrecen artículos como gorras, fajas y ropa deportiva. Si bien el proyecto inició como una tienda virtual a través de diferentes plataformas digitales, ya para el 26 de marzo del presente año 2021 conseguía establecer una tienda física en la localidad de Pregonero, capital del municipio Uribante. En esta recién abierta tienda no solamente se pueden hallar los productos ya mencionados, sino que además existe el servicio de personalización de gorras. A mediano y largo plazo, Moreno, desde la cofa de su ambición, visualiza haber podido acumular el capital y llevado a cabo las valiosas asociaciones para abrir tiendas en varias localidades dentro y fuera del estado, superando además los inconvenientes que en al presente le representan el cierre de la frontera con Colombia, que ha producido el aumento de los costes de importación de mercancías.

El último ejemplo es Empaletados (@empaletadosve), una empresa de fabricación y venta de helados al mayor y al detal que abrió sus puertas el 25 de octubre de 2018 en San Cristóbal, propiedad de Luis Manuel Núñez. Desde Empaletados, Núñez ha sorteado las inmensas complicaciones relacionadas con los frecuentes y prolongados cortes del servicio eléctrico estatal, y con la falta de transporte para la mercancía, consiguiendo en la actualidad tener un nombre posicionado entre las heladerías de la ciudad, además de ser fuente de empleo para quienes compran sus helados al mayor y les venden al detal. La visión empresarial es convertirse en los mayores distribuidores de helados en los estados Táchira y Mérida, por lo que a diario se trabaja en base a ese objetivo.

Cada uno de estos casos son la viva representación del individuo asumiendo responsabilidades y descubriendo la función empresarial, que es tener claro que si se quiere ver triunfar la empresa no hay otra opción que estar vigilante a lo que al comprador le apetece para intentar ofrecerlo de la mejor manera y sin que ello conduzca a incurrir en grandes costes, puesto que supondría una merma en los beneficios, y no solo esto, sino percatandose si los escasos medios de producción (dinero, infraestructura, maquinaria, materiales, trabajo y tiempo) de los que se echaron mano estuvieron correctamente utilizados o por el contrario, se hubiese conseguido una mayor ganancia dedicándose a otra cosa.

Agregado a ello, es una muestra de que las empresas nacen de manera espontánea, que los individuos están prestos a cooperar entre ellos en la búsqueda de sus particulares fines, que la información de las necesidades y la escala de valoraciones de las personas está en continuo cambio, así como que los factores o las circunstancias que afectan el progreso no es la falta de motivación para generar riqueza, es decir, para crear bienes y servicios que logren satisfacer las necesidades existentes, sino que es en realidad la interferencia del Estado y su pésimo funcionamiento en los sectores que monopoliza.

Ciertamente la sociedad sancristobalense sigue teniendo que enfrentar graves problemas a raíz del totalitarismo imperante en el país, pero también es cierto que esta crisis ha logrado develar la verdadera fuerza del progreso de una nación, los hombres y las mujeres que se encuentran a diario en las calles y que constituyen lo que se llama el mercado, el cual solamente puede llegar a su plenitud en un sistema donde se respete la libertad individual, como lo expresa Llewellyn Rockwell en su artículo Todo lo que Amas se lo Debes al Capitalismo: “[…] una sociedad voluntaria superaría siempre a una coaccionada”.

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3 thoughts on “San Cristóbal y la fuerza del progreso”

  1. Muy bien artículo primo. El periodismo ciudadano en la actulidad debe ir enfocado en las diferentes circunstancia que vive el ciudadano venezolano día a día felicitaciones de parte de Luis Mendoza.

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