Se puede entender al Táchira como un actor estratégico y dinámico para Venezuela y para el mundo

Por Jorge Chacón Solar

El pasado sábado 09 de diciembre tuve el gusto de asistir a un evento en la cafetería Bordes sobre Historia Tachirense organizado por la Fundación Venezuela Inmortal. Una actividad muy amena y única en su género puesto que se resalta la «tachiraneidad» como una virtud de nuestro gentilicio regional y un elemento distintivo de nuestra identidad. 

Mientras escuchaba las conferencias, no podía dejar de visualizar al Estado Táchira como lo que realmente es: una entidad regional cuyas características propias obligan a sus habitantes a pensar y a vivir de un modo particular. 

El Táchira no es un estado petrolero, aunque en su suelo se perforó el primer pozo petrolero de Venezuela. Tampoco somos «costeros», como gran parte del país que vive cerca de la playa, en lugar de eso somos habitantes de montaña y del frío. Aun así, tenemos diferentes pisos térmicos, que abarcan desde las calientes llanuras del sur del estado hasta los gélidos páramos en el norte. Por si fuera poco, somos frontera, con todas las ventajas y problemas que esto conlleva. 

Nuestra orografía nos ha aislado de cierto modo de Venezuela y fue en parte gracias a esto, que nos «salvamos» de la carnicería de las guerras caudillistas y federal del siglo XIX. Quizás haya sido esto también lo que evitó que alguna de nuestras ciudades fueran sitiadas, asediadas y masacradas como sucedió en otras ciudades del país (por ejemplo Valencia en 1814).   

Con esto no quiero invitar, de ninguna manera, a visualizar al Táchira como un Estado soberano e independiente. Jamás. Quiero hacer justamente lo contrario: entender al Táchira como un actor estratégico y dinámico para Venezuela y para el mundo. Esto es, convertir a la entidad en un impulso para el país a través del estudio y aprovechamiento de sus propias particularidades, y para esto es completamente fundamental y esencial desarrollar una inteligencia estratégica tachirense.

La inteligencia estratégica es la recolección, procesamiento y utilización de datos e información para servir a los objetivos del Estado. Usualmente, esto se enfoca en el Estado-Nación, que en nuestro caso es Venezuela; pero quisiera aprovechar este espacio para plantearle al lector la idea de desarrollar una inteligencia estratégica tachirense.

No hablo de espionaje o de alguna actividad ilegal, sino de la creación de un «eco-sistema de información» que le permita a la sociedad tachirense generar el suficiente conocimiento sobre sí misma y sobre elementos de interés para, por un lado, fortalecer y proteger sus capacidades económicas, culturales y sociales; y por otro lado, para identificar riesgos, amenazas y vulnerabilidades que le impiden mejorar progresivamente y de forma contundente en el largo plazo. 

Esto significa que en el Táchira debemos saber, por ejemplo, qué ocurre en Colombia. En particular, cuál es la situación de orden público en el departamento de Norte de Santander, uno de los lugares más peligrosos y violentos de toda Colombia y Latinoamérica. También debemos saber qué ocurre en el congreso colombiano, por ejemplo, con la discusión y aprobación de la reforma a la salud, puesto que decenas de miles de ciudadanos tachirenses han sido atendidos en hospitales y clínicas colombianas, particularmente de Cúcuta. Muchos tachirenses también están asegurados en Colombia y cualquier modificación al sistema de salud de Colombia les afecta como a cualquier otro colombiano. No necesito mencionar que es bastante normal que tachirenses tengan doble ciudadanía venezolana y colombiana. 

¿Cúántos centros de investigación, investigadores o, al menos, observadores cualificados tenemos en el Táchira que monitoreen esta situación? Posiblemente ninguno. 

La geopolítica es otro tema prácticamente inexistente en la discusión. La población migrante venezolana en territorios colombianos fronterizos con nuestro estado es enorme. En pocos años, habrá una proyección demográfica venezolana sobre Colombia que obligatoriamente deberá ser coordinada  desde el Táchira, que será su centro de gravedad. ¿Qué haremos los tachirenses en ese momento? No lo sabemos. 

¿Cuáles son las ventajas comparativas tachirenses respecto a la región fronteriza, respecto a Colombia y respecto a Venezuela? No tenemos ni idea a ciencia cierta, porque no tenemos datos ni actualizados ni robustos. Nuestras bases de datos económicas, comerciales, financieras y comerciales están desactualizadas y al día de hoy son totalmente inútiles. No sabemos ni siquiera cuál es el Producto Interno Bruto Tachirense, y sin este dato tan fundamental no sabemos nada. 

Somos un estado con una vocación histórica al campo. Producimos millones de toneladas de alimentos frescos para toda Venezuela, y ¿sabemos si lloverá mañana? No, no sabemos si lloverá mañana. No estudiamos ni el clima, ni el impacto del cambio climático en nuestros cultivos, ni siquiera monitoreamos el precio de nuestras cosechas.

Por todo esto es fundamental desarrollar centros de investigación generadores de información que nos permita comprender qué está ocurriendo y por qué está ocurriendo, pero esto tampoco es suficiente. Necesitamos saber utilizar la información y además, saber prever qué información necesitaremos en el futuro. Esto es a lo que llamamos inteligencia estratégica.

Sin datos no hay información, sin información no hay planeamiento, sin planeamiento no hay estrategia y sin estrategia no hay éxitos, solo fracasos. 

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