Por: Abraham J. Blanco G. – Lic. Ciencias Políticas y Activista Tachirense

Todos en alguna forma somos víctimas de un sistema que nos ha hecho prisioneros y que pretende quitarnos la posibilidad de elegir cuál es nuestro destino

Tuve la oportunidad de trabajar con Javier Tarazona y de conocerlo como ser humano, él fue la primera persona que me brindó trabajo como politólogo en la organización que dirigía. Es muy alarmante y preocupante que este ciudadano defensor de los derechos humanos, trabajador de la sociedad permanezca hoy preso sin un proceso judicial claro ni transparente. Ya son 1023 días prisionero, ¿y nosotros los venezolanos cuántos días llevamos?

Su labor en FundaRedes le ha llevado a la cárcel, pero ¿Qué hacía él allí? Desde esta fundación constituida hace más de dos décadas denunció el avance de grupos irregulares colombianos y de otros lugares en el territorio nacional. Documentó y fundamentó con pruebas cada una de sus declaraciones, construyó una red de contactos de la sociedad civil en todo el territorio nacional para evidenciar el avance de un problema, el avance del crimen, la ilegalidad y el contrabando de seres humanos.

La realidad y los negocios turbios que explotan nuestro país es tan oscura que intentan apagar este tipo de iniciativas de investigación realizadas desde fundaciones como FundaRedes y también desde otras. La verdad incomoda tanto al crimen que solo les queda buscar quebrar la dignidad humana de este ciudadano que permanece sin la oportunidad de vivir libre ni de disfrutar de su familia. ¿Hasta dónde hemos llegado? ¿estas intransigencias solo le ocurren a Javier Tarazona?

Yo creo que todos en alguna forma somos víctimas de un sistema que nos ha hecho prisioneros y que pretende quitarnos la posibilidad de elegir cuál es nuestro destino. Porque cuando se nos imponen condiciones de vida adversas a nivel económico, que nos obligan a vivir por debajo de nuestras aspiraciones o nos fuerza a dejar nuestra vida para migrar a lugares extraños es porque nos quieren prisioneros, no es necesario estar en una celda, aunque sí, estar en ella es más duro. Y por eso algunos quieren asustar con nuevas leyes o posibilidades de detenciones para aquellos que quieren decir ¡Ya basta!

Cuando hemos perdido el estado de derecho en el país y ya no tenemos confianza en nuestras instituciones entre ellas las judiciales, hemos pasado a vivir en una celda. Porque las leyes y el correcto cumplimiento de ellas en nuestra vida social pueden garantizarnos la libertad, para que ningún aprendiz de caudillo venga a creerse dueño de los medios y oportunidades que nos pertenecen a todos. Esta ausencia de procesos transparentes y confiables han generado condiciones que han obligado a que una tercera parte de la población venezolana haya dejado el país, estas condiciones de prisión ha llevado a gran parte de la población a la pobreza material (pero nunca espiritual).

Es importante, necesario y urgente por la vida de Javier Tarazona y de todos los venezolanos dentro y fuera del país que creemos las condiciones para la restitución del orden y de las libertades que permitan hacer realidad los preceptos fundamentales establecidos en la Constitución y que permitirá el florecimiento y respeto a la vida de la sociedad. Yo creo que podemos construir un pacto social en el que podamos vivir en paz y del que todos seamos parte, inclusive aquellos que hoy gobiernan. ¿Cuál es tu compromiso con ese futuro?

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