Por Jorge Chacón Solar

Una sola transferencia financiera puede ser capaz de arrojar luces sobre toda la organización criminal

El dinero siempre deja rastros. Siempre. No importa si se trata de transacciones en efectivo o transferencias bancarias; no importa si se trata de dólares, euros o bolívares; no importa si la operación financiera se realiza en un solo país o entre varios países y continentes; no importa si se hace en un milisegundo o en una década; el dinero siempre deja rastros y huellas, sin excepciones.

La suma de todos estos rastros que dejan las operaciones financieras a lo largo del tiempo es lo que conocemos como Trazabilidad Financiera y es una de las herramientas de investigación más importantes utilizadas por los servicios de inteligencia para identificar amenazas a la seguridad y defensa nacionales. En específico, esta tarea es realizada por las unidades de inteligencia e investigación financiera puesto que son las únicas con la capacidad técnica y humana para realizar este trabajo de altísima complejidad, responsabilidad y secreto.

Una sola transferencia financiera puede ser capaz de arrojar luces sobre toda la organización criminal, sobre sus miembros, testaferros, proveedores, clientes y aliados. Basta que se individualice correctamente una sola transacción para que toda una operación criminal y la organización detrás se caiga. Una sola transacción podría ser suficiente. Para muestra un botón:

Quizás los lectores de este artículo recuerden la serie de Netflix «El Robo del Siglo», que está ambientada en la Colombia de 1994 y da cuenta de un caso real de robo a la sede del Banco de la República en Valledupar. Se trató de uno de los robos bancarios más grandes del mundo. La serie se tomó ciertas licencias históricas para que sea más entretenida y no mostró la verdadera forma por la cual las autoridades descubrieron a los ladrones. En la vida real, un policía muy perspicaz observó que una señora del campo estaba pagando una compra en el mercado del pueblo con billetes completamente nuevos, algo sospechoso. La mujer es detenida y después de un interrogatorio confiesa que en su finca escondieron cajas llenas de los billetes robados a la espera de que el tiempo pasara y las autoridades bajaran la alerta para después sacarlos y transportarlos por Colombia. Los ladrones guardaron el botín en una finca y cometieron el error de pagarle al dueño de la finca -que era el esposo de la mujer- con los mismos billetes que se robaron, y aunque le pidieron que fuese prudente con el dinero, su esposa decidió irse al mercado del pueblo a gastarlo. Ese pequeño descuido les costó la cárcel a la mujer, al esposo y posteriormente a los ladrones.

Una sola compra en una plaza de mercado de uno de los tantos pueblos que hay en Colombia fue suficiente para capturar a los ladrones de uno de los mayores robos bancarios del mundo.

Existen varias formas de ejecutar investigaciones de trazabilidad financiera. La más común es hacerle un seguimiento a las transacciones bancarias. Imagine que una persona sospechosa envía dinero a otra cuenta y esta cuenta la reenvía a varias otras cuentas. Las autoridades, que están a la espera de cualquier operación bancaria que el sospechoso realice, empiezan a seguir el dinero por toda la cadena de cuentas bancarias por las cuales el dinero ha pasado. Por cada una de estas cuentas, las autoridades evalúan si se trata de una cuenta usada con fines criminales o no. Evalúan quién es el dueño de la cuenta, a qué hora recibió y envió el dinero, en qué lugar del país estaba cuando realizó la operación de transferencia (rastreando la IP), por qué monto, etc. Posteriormente, crean bases de datos enormes con los nombres de todos los involucrados (sean o no culpables) y comienzan a analizar riesgos para cada uno.

En el caso de involucrar operaciones de compra y venta de bienes, las investigaciones son más fáciles, puesto que un edificio no se mueve y una finca no se desplaza. Esto significa que hay registros en papel de todas las operaciones con los nombres de los compradores y de los vendedores.

La trazabilidad de las operaciones con criptomonedas es incluso más fácil porque la blockchain siempre da información en tiempo real y pública de las wallets utilizadas en la transacción.

¿Qué pasa si se trata de dinero en efectivo? También se puede aplicar la trazabilidad financiera. Todos los billetes tienen características que los vuelven únicos y en consecuencia son fáciles de rastrear. La principal es el serial del billete (algunos de estos seriales son muy apreciados en el mundo de la numismática). También hay otras características de química forense que no se pueden mencionar en este artículo y también es muy común que los billetes se marquen con tinta invisible que deja rastros en las manos de quienes los tocan que son invisibles al ojo humano.

Sobra decir que a los criminales, que gastan dinero a manos llenas como si no hubiera un mañana (y para muchos de ellos es cierto, no hay un mañana) y que lo último que piensan cuando derrochan es en la numismática del billete, no solo no les interesa saber que existe la trazabilidad financiera sino que incluso la desprecian. Se creen intocables e invencibles.

Y deseamos que esto siga siendo así.

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